Calendario permanente, la mejor manera de explicar el «¿cuánto falta para…?» a tus hijos

Estamos a punto de completar la primera vuelta de nuestro calendario permanente y en este año usándolo puedo asegurar que es el mejor regalo que recibimos las pasadas navidades, y al que más uso hemos dado con diferencia (bueno, quizá a mi nueva cámara también!).

Y es que si tienes o has tenido niños alrededor a partir de unos 3-4 años, sabrás que las preguntas «¿cuánto falta para?» o «¿qué día es el jueves?» son bastante comunes, pero a veces un tanto complicadas de contestar de manera adecuada para que la respuesta sea comprendida.

La concepción cultural que tenemos sobre el tiempo (un día, una semana, un año… ) se aprende de modo gradual con los años, pero cuando eres niño, tienes un concepto abstracto y te resulta muy complicado entender cuánto dura un día, dos meses, o diez años. 

El calendario permanente es la herramienta perfecta para presentar a los niños el tiempo de una manera visual que su lógica pueda comprender, y que puedan «contemplar» el pasado, presente y futuro de todo un año.

Este tablero circular tiene una zona amarilla que representa al sol porque un año es el tiempo que tarda la tierra en darle la vuelta. A su alrededor, 31 agujeros, uno por cada día del mes en donde se colocan las espigas de 7 colores, uno para cada día de la semana siguiendo la pedagogía Waldorf.

El calendario permanente está dividido en 12 secciones, y en cada una se colocan 5 piezas que corresponden a las semanas de 12 colores diferentes según el círculo cromático de Goethe. El invierno es púrpura y azul, la primavera verde, el verano amarillo y naranja y el otoño rojo y marrón.

Los chicos de Fizz Ideas lo tienen mucho mejor explicado en su web, incluso un vídeo sobre la forma correcta de utilizarlo, por si queréis echarle un vistazo. Ellos son los responsables de esta preciosa representación del tiempo que no hemos dejado de usar ni un día.

Nosotros lo tenemos colocado en un mueble de la entrada (aunque para las fotos lo llevamos al salón que había mejor luz!) y cada día antes de salir de casa, las niñas colocan la espiga del día de la semana que corresponde, y/o dan la vuelta a la semana que ha terminado, y pueden comprobar por ellas mismas el tiempo que ha pasado desde tal fecha, o contestar su pregunta más repetida últimamente: ¿Cuánto queda para Navidad?

Os dejo con una entrevista que les hice a Marta y Jorge, las personas detrás de Fizz Ideas, pero os adelanto que podéis ir corriendo a mi perfil de Instagram y participar en el sorteo de este precioso calendario de manera muy sencilla!


Contadme un poco sobre vosotros, qué background profesional tenéis? De dónde venís?

Fizz Ideas somos, en realidad, Jorge y Marta, dos almas inquietas que se encontraron en un lugar de la Mancha.

Jorge, en Granada, se formó durante muchos años en artes y diseño movido por su carácter curioso, que lo llevó a dejar su trabajo como profesor de escuelas de arte y de diseño e ir a vivir a Nantes durante unos años, donde montó un estudio de diseño integral (web, gráfico, editorial, producto e interiores). Allí estuvo hasta que la morriña lo trajo de vuelta hace ya casi cuatro años.

En mi caso, mi pasión por la lectura me llevó a estudiar Filología Hispánica en Vigo, donde tuve la suerte de poder conocer la lengua de signos y profundizar en la relación entre lenguaje y pensamiento. Ese descubrimiento me llevó a convertirme después en Intérprete de Lengua de Signos y trabajar durante más de quince años en colegios e institutos, codo con codo con los equipos docentes de los distintos centros.

No lo sabíamos, pero trazando nuestras trayectorias vitales estábamos plantando la semilla que llevaría al nacimiento de Fizz. 

¿Cuándo os lanzasteis a la aventura de Fizz y por qué surgió la idea?

Cuando Jorge volvió de Francia, se moría de ganas de poder hacer diseños que se pudieran tocar, pasar por todo el proceso de creación de un producto, desde su concepción hasta su empaquetado. 

En mí se había ido gestando la idea de que es importante ver, tocar, oler y disfrutar para poder aprender cosas e iba creciendo la necesidad de ofrecer opciones que el sistema no da…

Esta combinación explosiva nos llevó a desalojar el garaje de la casa de campo en la que estábamos viviendo y a montar poquito a poco un taller que permitiera dar forma a todo ese universo creativo.

¿En qué os basáis para decidir qué tipo de juguete vais a diseñar?

Hace ya casi tres años que se inició este proyecto de diseño y producción de juguetes artesanos, tratando de responder a cuatro premisas que nos han parecido indispensables:

– Diseño: todos los productos tienen una línea de diseño propia.

– Contenido educativo y didáctico: todos sus juegos tiene valor lúdico, pero al mismo tiempo permiten trabajar algún área del desarrollo de los niños.

– Sostenibilidad: sus juguetes tienen carácter artesano y son de madera.

– Accesibilidad: apuestan por el diseño para todos, buscando eliminar las barreras con las que habitualmente se encuentran las personas con diversidad funcional.

Recogiendo la bonita idea de los gremios de artesanos, buscamos realizar diseños originales que sean funcionales, apostando por diseños propios de cuya producción nos ocupamos desde el principio hasta el final.

La elaboración de nuestros productos implica recuperar y mantener elementos tradicionales del juego, imprimiéndole una carga didáctica al desarrollo integral de los niños a través de herramientas lúdicas, teniendo en cuenta los principios de diversas corrientes pedagógicas que enriquecen el producto final (Waldorf, Montessori, Pikler…)

En armonía con esta idea, todos los procesos, materiales, logística, etc., tratan de ser respetuosos con el medioambiente, utilizan canales cortos y responden a una producción artesanal.

La parte creativa es la más interesante y, sobre todo, divertida de nuestro proyecto. Hemos tenido la suerte (o no, depende como se mire) de ser un poco obsesivos, muy curiosos y de que nos retroalimentamos. En ocasiones, detectamos una necesidad; en otras, nos proponen una idea; a veces, tropezamos con algo que nos entusiasma… Y a partir de ahí, empezamos a volar. 

Finalmente, si tuvierais que quedaros con uno solo de vuestros productos, ¿cuál sería?

No sabemos si con el paso de los años se nos acabará la ilusión, pero, de momento, todos nuestros productos nos han aportado cosas buenas, incluso aquellos que hemos tenido que dejar en el cajón de las ideas.

Por ejemplo, la mariquita fue nuestro primer diseño y aún recordamos la caja de mis zapatos nuevos encima de la estantería, donde aparecía una mariquita, que nos hizo pensar en nuestra caja de acuarelas.

Nuestro calendario tuvo un proceso de diseño y pruebas de más de un año y la colaboración inestimable de mi madre, maestra de infantil, con la que nos tomamos mil y un cafés para terminar de definir el producto que vosotros conocéis ahora.

Nuestro cajón evolutivo es el resultado del pensamiento pragmático que estamos desarrollando: los juguetes pueden crecer con los niños/as.

Y así con cada uno de ellos, pero prometemos contártelo con detalle en una terraza, con un café, y dejar que se nos vayan las horas.


Gracias Marta y Jorge por vuestra generosidad y cariño, miles de éxitos para vuestro precioso proyecto!

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