De verbena con Julieta (y Lucía Be)

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Cuando estaba embarazada de Julieta inconscientemente pensaba que criarla no supondría mucho reto. Al fin y al cabo ya era madre de una niña, así que tener otra no podía ser muy diferente. Imaginaba una “Martina 2” o algo así, ilusa de mí… Luego nació, y desde el primer segundo demostró que venía ya con una personalidad muy definida de serie y que era muy diferente a su hermana, como era lógico.

También pensaba que las iba a tratar igual, que las iba a dar lo mismo y no… No las trato igual, no las doy lo mismo y aunque soy la misma madre para ambas, intento adaptarme a sus necesidades que desde luego son muy distintas, pero también muy parecidas.

Un ejemplo es el tiempo en exclusiva con cada una. Y es que si bien Martina lo echaba mucho de menos al principio, cuando Julieta era un bebé, desde hace un tiempo vamos encontrando nuestros momentos a solas y hacemos planes de “chicas mayores” como decimos.

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Pero ¿y Julieta? ella no ha tenido la oportunidad de conocer la dedicación al 100% , pero ahora mismo tiene una edad en la que nos hace saber que ella también necesita ese tiempo a solas, siendo la protagonista aunque sea por unas horas.

Toda esta reflexión surgió un poco a raíz del clip que grabamos con la preciosa de Lucía Be y su equipazo con motivo de su campaña “De verbena con mamá” y en el que Julieta y yo tuvimos nuestro primer plan juntas.

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Puede que suene mal, pero la primera vez que vi las fotos que ilustran este post (del ojo y corazón de Julia Puig, no podía ser otra) me sentí rara. Como si estuviera siendo “infiel” a Martina por no incluirla en nuestro plan, por no tener además este recuerdo tan chulo con ella.

Ver el vídeo no mejoró mi sentimiento de culpa (la culpa materna, en serio, quien la inventó?). Las imágenes captaban a la perfección una gran complicidad entre Julieta y yo y de nuevo pensé Martina.

Estas situaciones que parece que se quedan una y otra vez en la cabeza siempre me hacen reflexionar y sacarme de mi “zona de comfort” en esto de ser madre, y después de un tiempo finalmente he llegado a la conclusión a la que llegamos muchas cuando llega el segundo hijo: El amor puede que se multiplique, pero desde luego el tiempo no… y no pasa nada por darle espacio a cada una, no pasa nada por crear recuerdos por separado, no pasa nada porque lo más importante es que yo siempre voy a estar para ellas, y ellas siempre van a tenerse la una a la otra.

Así que creo que inauguramos una etapa en la que seguiremos haciendo muchos planes juntas, pero también mini citas con cada una por separado… al menos hasta el día en el que me sorprendan haciendo planes sin mí 😉

Feliz miércoles!

PS. Las camisetas, canotiers, lazos y bailarinas que llevamos en las fotos, podéis encontrarlos en la shop de Lucía Be 

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